El Reiki es una técnica terapéutica milenaria sin efectos secundarios ni contraindicaciones que actúa sobre el sistema energético del individuo. Se basa en la transferencia de la energía. El terapeuta de Reiki utiliza las manos para captar la energía exterior y canalizarla hacia otras personas que la perciben como sensación de hormigueo, calor o frío. Se emplea para tratar enfermedades dolores físicos y emocionales. ¿Puede emplearse el reiki para niños y bebés?, ¿cómo se realiza? Te lo aclaramos a continuación.
La palabra Reiki proviene del japonés y significa energía vital universal. REI significa 'espíritu universal' y KI significa 'energía vital. Es una forma de medicina alternativa que desarrolló el doctor japonés Mikao Usui en los años 20. En el año 1922 fundó la Usui Reiki Ryoho Gakkai, una asociación y escuela original de reiki tradicional en Tokio.
¿Cómo se aplica el Reiki?
El Reiki se aplica a través de diferentes posiciones de las manos en todo el cuerpo para actuar sobre los puntos energéticos del cuerpo, es decir, los chakras, o a modo de masaje, desbloqueando cualquier alteración física, mental o espiritual. No es un sustituto del tratamiento médico ni tampoco una forma de diagnóstico, pero sí que sus beneficios pueden ser una medida complementaria ya que no tiene efectos secundarios.
¿Para qué sirve el reiki?
El tratamiento de Reiki se emplea en niños cuando están sufriendo alguna situación familiar que les produce miedo o inseguridad, como puede ser la separación de sus padres, también para ayudar a niños que tienen pesadillas o padecen insomnio, o para situaciones de niños que presentan timidez o hiperactividad.
El reiki sirve para equilibrar los chakras del cuerpo y conseguir el bienestar físico, mental, emocional y espiritual. Puede ayudar a aliviar diferentes dolores y molestias, aunque no existen evidencias científicas que respalden su efectividad. Al ser universal se puede impartir en adultos, niños, bebés y también en plantas y animales, transmitiéndoles relajación, tranquilidad y reducción del dolor.
La práctica del Reiki puede traer muchos beneficios para el bienestar de los pequeños. Te contamos algunos:
Ayuda a manejar el estrés de los niños
Disminuye la ansiedad, el miedo y otras crisis emocionales de los niños
Alivia el dolor de cabeza, de oídos, de dientes y otros dolores
Refuerza el sistema inmunológico
Mejora la autoestima
Favorece a la atención y concentración
Tiene efecto reparador en el sueño
Aporta equilibrio energético corporal y espiritual
En la actualidad se emplea también para ayudar a niños autistas y también en el caso de niños que padecen el Trastorno por Déficit de Atención. Resulta positivo su uso en el caso de niños con dificultades para enfocarse. Contribuye a que los niños aprendan a conocer y manejar sus emociones, ayudándoles a conocerse a sí mismos. Les ayuda a comunicarse de forma más afectiva y también a desarrollar la empatía.
En el caso de los niños, es aconsejable que las sesiones de Reiki sean cortas y no duren más de 20 minutos. En el caso de los bebés se recomienda aprovechar los tiempos en los que están dormidos para poder llevarlo a cabo la técnica. En adultos, una sesión de Reiki puede durar de 30 a 90 minutos, a depender de lo que necesita tratar.
Aunque no hay evidencia científica de este tratamiento, el uso de Reiki ya es una realidad en los hospitales de varios países, sobre todo en los EE.UU. y en Reino Unido, aunque también se emplea en Argentina, Alemania y Canadá entre otros, ya que es un método de bajo coste que contribuye a mejorar el cuidado del paciente, sobretodo en las áreas de Oncología, Cirugía, Tratamiento del dolor, Alzheimer o VIH.
Copyright © 2025